A su regreso le espera una sucesión de crímenes horrendos. Las víctimas parecen no tener nada en común. La persona autora de los asesinatos, por lo que parece, es muy fuerte, inteligente y movida por un macabro deseo de venganza.
Kurt y sus compañeros policías tendrán que enfrentarse a algo que con lo que jamás se habían topado, y que parece superar sus capacidades. Pero con perspicacia y mucha paciencia, lograrán entrever qué es lo que ha ocurrido y podrán seguir la pista que les llevará a la resolución de los casos.
Como novela policíaca me parece estupenda. Los crímenes son realmente espeluznantes, los personajes muy redondos y bien logrados, la acción verosímil, la ambientación trabajada y adecuada. Lo recomiendo para lectores ya avanzados.
Puede parecer lento y largo -realmente son muchas páginas- pero resulta verosímil tal longitud al tratarse de una investigación tremendamente complicada. Aunque pienso que el autor podría haber agilizado un poco. Basta decir que no es hasta bien avanzada la novela -más de la mitad- cuando los policías comienzan a seguir pistas correctas, mientras que anteriormente vagaban por sospechas y rumores estériles. También el final me ha parecido algo sencillo, ya que me esperaba una buena sorpresa y sólo he encontrado algunas pequeñas lagunas que rellenar para que la historia cobre sentido completo.
El trasfondo del protagonista me parece, aunque muy conseguido y verosímil, algo decepcionante (está divorciado, con una novia lejana que no se interesa por él, un padre con el que no se habla casi nada, su vida religiosa inexistente, la aparición de una sacerdotisa protestante...) De todas formas, ha sido una lectura realmente satisfactoria y que me ha cogido muy bien.


