Editorial Anaya. 123 pág. Alrededor de los 14 años.A pesar del comienzo un poco trágico, la historia logra hacerse interesante desde el principio. Los personajes son simpáticos y reales. Tiene pequeñas tramas, misteriosas y románticas.
A raíz de la muerte de sus padres en accidente, Cristina –hija única, pijilla, de padres ricos- va desde Madrid a vivir con una tía suya a la que no conoce y de la que no tiene buenas referencias, que vive en Ribadeo.
Poco a poco, a través del trato con su tía y con la gente del pueblo, va aprendiendo que la buena educación es algo más que las buenas maneras; y que hay más felicidad que esquiar, montar a caballo, viajar a países exóticos y tener buena ropa.
La autora sabe conjugar bien la importancia de la buena educación, con la necesidad de comprender y querer a las personas aunque aparentemente parezcan “pueblerinos”, o de otra clase social.
Falla un poco el final, demasiado brusco pero que quizá deja la puerta abierta a la continuación de la vida de Cristina.
En definitiva, me parece una novela recomendable aunque, como suele pasar en las obras de esta autora, se echan en falta las referencias sobrenaturales, sobre todo en los momentos difíciles de la vida.
Tono H.



