Ed. Palabra. Col. Mochila de Astor (2008). De 12 años en adelante.Cecilia Ruiz, una inquieta adolescente de doce años, acaba de ver un águila volar a través de los enormes ventanales de la clase. Sus compañeros de curso leen en silencio bajo la atenta mirada de Fernando, el estricto profesor de Lengua.
¿Qué hace un águila sobrevolando el mismo centro de la ciudad? ¿Hacia dónde se dirige? ¿Estará perdida? ¿Qué es lo que busca entre las antenas y los tejados de las casas?
Todas esas preguntas se las formula la protagonista, mientras se propone a sí misma encontrarla. Todavía desconoce por qué, pero siente la necesidad acuciante de resolver el enigma que se ha presentado de improviso en su vida. Desde entonces la búsqueda del águila se convertirá en una obsesión, que le deparará muchas sorpresas. Algunas dolorosas; otras, por el contrario, llenas de esperanza.
Mientras tanto, en casa, las cosas no le van muy bien a Cecilia. Existe un secreto guardado en la familia que le hace sufrir. Como el águila que ha contemplado en el colegio, Cecilia tendrá que luchar por remontar el vuelo, afrontar lo desconocido y abandonarse a la providencia o al azar.
Con esta novela de carácter simbólico, Miguel Luis Sancho (Madrid, 1968) se adentra por primera vez en la narrativa juvenil. Quizá lo que más llame de su argumento sea la originalidad. La naturalidad y sencillez con la que aborda un tema tabú en la sociedad, alejado de los tópicos al uso.
Toda la novela está narrada desde el punto de vista de una muchacha de doce años. Sin embargo, el autor consigue un estilo directo y cuidado, de amena lectura, casi poético en algunos momentos, que sorprenderá por su fuerza emotiva y verosimilitud.
En definitiva, Donde vuelan las águilas es una novela juvenil que no defraudará a aquellos adolescentes, que tengan alguna inquietud o ganas de ir un poco más allá de lo que la vida cotidiana ofrece.
La obra nos invita a mirar hacia lo alto, y a volar.
Julio César Romano

