28 junio 2018

Ana Frank. La memoria de un holocausto (Eduardo Aonso)

Ed. Vicens Vives. Cucaña biografías. Año 2018. 191 pág. De 12 años en adelante.
La familia Frank, de procedencia y religión judía, vivía en Berlín donde su vida era bastante felíz. Otto y Edith tenían dos niñas encantadoras. Margot, la mayor, era bastante reservada y responsable en sus estudios. Ana, era más dicharachera y bastante inconformista.
El ambiente en la Alemania a comienzos de los 30, sin embargo, iba haciéndose más difícil. Las carencias económicas habían conducido al país a una situación realmente insostenible. La falta de trabajo había dejado a mucha gente en la calle en situación de pobreza y con mucho descontento.
Los políticos alemanes achacaban esta penuria a las sanciones que europa había impuesto al país después de la primera guerra mundial.
Este hecho facilitó la subida al poder de Adolf Hitler quien quería devolver de nuevo a Alemania la condición de potencia europea con capacidad para sacudirse el yugo de las sanciones económicas.
Pero Hitler, además de su política expansionista, se propuso "limpiar" la raza aria (de donde procedían muchos alemanes) de otras razas que él consideraba inferiores.
De un modo obsesivo que traspasaba la línea de la cordura, la emprendió con más saña contra la raza judía. Pretendía limpiar Alemania de judíos. Con la subida al poder y la declaración de guerra al resto de Europa, Hitler extendió esa persecución y exterminio sistemático a todo el continente.
Los judíos perdieron sus libertades, se expropiaron sus negocios y sus bienes y, poco a poco, fueron trasladándolos a centros de internamiento que, posteriormente, se convertirían en campos de exterminio.
A comienzos del año 33 los Frank tuvieron que huir a Ámsterdam (Holanda) donde el ambiente era más tolerante con los judíos. Otto Frank pudo abrir una empresa de especias en la capital holandesa. Allí volvieron a rehacer su vida. Ana, por su carácter expansivo, enseguida hizo nuevas amigas.
El doce de junio de 1942 Ana cumplía 13 años. El regalo que más ilusión le hizo fue un cuaderno de cuadros rojos y blancos con un cierre de metal donde poder escribir su diario. A partir de ese día Ana se enfrentaría a su diario como si fuera una carta a su mejor amiga: "Querida Kitti..."
Allí irá describiendo esa relación nueva con un chico tres años mayor que ella. Le llamaba Hello, aunque su nombre oficial era Helmut. Lo que comenzó siendo una amistad, poco a poco fue dando paso a una relación amorosa.
Pero poco tiempo les iba a durar esa libertad. La madrugada del 10 de mayo de 1940 la aviación alemana bombardeó e invadió Holanda y Bélgica. Aquellos aviones sólo habían sido el comienzo de una penosa y larga pesadilla.
El matrimonio Frank había estado preparando un escondite en la "Casa de atrás" que se encontraba en la parte posterior de la fábrica...
No puedo seguir contándote más. De hecho, tengo la sensación de haber hecho spoiler con todo lo que he contado. Pero no te preocupes el diario de Ana te seguirá contando la historia hasta el final.
Un relato para recordar el daño que puede hacer el hombre al hombre. Una memoria que no debemos desconocer para no caer en los mismos errores.
Al terminar el relato, la edición presenta también algunas actividades para comprender mejor las situaciones narradas y un resumen de las dificultades que a lo largo de la historia ha tenido que vivir el pueblo judío.
Un libro que merece la pena leer. La historia real hace que su lectura no pueda causar aburrimiento. Los acontecimientos se suceden uno detrás de otro con rapidez y cambios de escena radicales.
Me hubiera gustado más una narración en primera persona, más propia de un diario ya que, a veces, parece más un libro de texto que una novela histórica.
¡Y, por cierto, las ilustraciones me han parecido espléndidas!

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