30 marzo 2008

Concurso de Microrrelatos en el Colegio Mayor Peñafiel

El Colegio Mayor Peñafiel de Valladolid ha organizado un concurso de microrrelatos entre sus residentes actuales y antiguos. Aquí te pongo algunos de los premiados para que pases el rato... No te llevará mucho tiempo:

4ª MENCIÓN DE HONOR
GARRI PARA LOS AMIGOS
En el cole siempre hablaron de Garri como si fuese un chico raro, y es que, ¿quién no ha pegado los mocos debajo del pupitre alguna vez?. De acuerdo, corría raro, y jugando al fútbol se caía con frecuencia, pero siempre tenía algún detalle con el resto de los chicos... Garri "El mocoso", nunca destacó por su inteligencia, su capacidad expresiva o su destreza física, sin embargo este pequeño individuo de poco pelo rizado pegado a su cabellera y cara noble, consiguió algo que nadie hubiese podido hacer en los tiempos que corrían. Fue algo realmente maravilloso, algo que ni yo, ni muchos de los que presenciamos ese acto, seremos capaces de olvidar. Y es que, sin preámbulos, agarró fuerte de la mano a ... mamá ciérrame la puerta, por favor, que estoy escribiendo algo fantástico. Os he dicho mil veces que no me molestéis mientras escribo... Bueno a los que íbamos... y entonces... entonces, dejaron volar su imaginación hasta puntos insospechados y así conseguir que ella nunca jamás volviera a pensar que era un cero a la izquierda. Desde aquel día todos queremos ser como Garri "El mocoso", ¿acaso a ti no te gustaría ser como él?.
Chema Esbec

3ª MENCIÓN DE HONOR
LA VENTANA

La sobria decoración de tres de las paredes de la habitación contrastaba con la cuarta de ellas. Cuadros de bodegones, naturalezas muertas, paisajes inertes en aquellas. La única conexión con la vida le venía a través de aquel recuadro de cristal. En los días soleados, ese vidrio rectangular parecía alegrar la habitación con un nuevo haz luminoso. Por contraste, los días lóbregos, en su compañía, resultaban aún más lóbregos.
La vida, el movimiento, los afanes y sentimientos humanos llegaban a él procedentes de aquel cristal. A veces podía divisar rostros alegres, gozosos, radiantes de felicidad. En otras jornadas, no alcanzaba a distinguir más que expresiones de tristeza, pesar, aburrimiento. Diríase que aquel mosaico humano entraba en resonancia con su propio estado amplificándolo. A sus gestos de saludo, se veía correspondido por un saludo; sus ademanes de interrogación recibían como respuesta otra seña de interpelación; su mirada airada no parecía ser muy distinta de aquella mirada colérica de quien le observaba.
Pero aquel día no iba a ser un día más. Tal vez la sensación de soledad, tal vez la jaqueca, tal vez la intranquilidad de la propia conciencia le habían hundido en un estado de desasosiego. Y quien observaba a través del cristal parecía encontrase tan solo, tan doliente, tan intranquilo como él. No le gustaba que le observaran de aquella manera. Frunció el ceño. Levantó el mentón, como exigiendo explicaciones y no recibió más que un gesto de interrogación. Parecía que le observaban con antipatía, con desprecio. Su agresivo movimiento de brazos no recibió otra respuesta que una postura semejante. ¡Aquello era el colmo! Irritado, airado, conteniéndose a duras penas alzó el puño y, ante el gesto desafiante de quien le contemplaba, no pudo resistirse. No podía tolerar aquel comportamiento. Rompería la ventana. Increparía a aquel sujeto. Golpeó dura, secamente. Golpeó con el deseo de extender su brazo hasta alcanzarle, hasta que pudiera sentir la garganta atenazada por su puño. Se oyó el estrépito del vidrio al romperse y las llamas de cristal astillado le permitieron ver la pared –la cuarta pared‑ con la marca de sus nudillos sanguinolientos.
Angel Avila

2ª MENCIÓN DE HONOR
HOMO HOMINI LUPUS

Cuando Caperucita llegó a casa de su abuelita, ésta estaba siendo devorada por un sátrapa enviado por el Banco: hacía tiempo que no pagaba la hipoteca.
Francisco Rodriguez Virgili


1ª MENCIÓN DE HONOR

Una luz tenue atravesaba la cortina de color blanco inmaculado, esas que había bordado mi madre con tanto ahínco y encanto. La habitación estaba repleta de todos mis allegados. La cama cansada de soportarme durante tantas lunas y tantos soles. Las antiguas fotografías en sepia de mis padres parecías mirarme, esperando este día tan doloroso a la par que esperado, por ir con ellos, por estar otra vez a su lado. Mi mano resbala de la de mi esposa y de la de mis hijos. Un último vistazo, un último suspiro. Era el final del principio. Era el principio de lo extraño.
Carlos Martínez López Picazo

FINALISTA
THE END

Antes de morir, Morrison consiguió escuchar el grito de la mariposa. Pero cuando la música cesó, las luces se apagaron de todas formas. Nunca hay sorpresas al final.
Oscar Melero

GANADOR
EL ÚLTIMO ADIOS

Eran las doce cuando ella me dijo el último adiós.
-Bésame, por favor, pero cuando lo desees, no porque te consuele.
Entonces supe que no la conocía en absoluto.
Jaime Cosgaya

4 comentarios :

  1. Me ha gustado mucho el relato que ha ganado el concurso. Creo que dice muchas cosas. Un saludo,
    Miguel de C

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  2. Los invitamos a conocernos!!!


    LA LUNA NARANJA


    Espacio de arte y literatura para bajitos con sueños...

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    Envianos tu material, sugerencias, a: lalunanaranja@gruposyahoo.com.ar


    Esperamos les guste y su respuesta!

    Abrazos desde Argentina!


    Coni Salgado
    La luna naranja

    Un proyecto de Cruzagramas
    un grupo de escritores en busca de alternativas
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  4. Se tarda bastante en encontrar articdulos bien еxρuestоs,
    por lo tanto aprovecho para darte las gracias.Enhorabuena!



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